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El Estado tiene, entonces, varios objetivos: Potenciar estos espacios, protegerlos más, crear instituciones que sean capaces de conservar adecuadamente lo expuesto y quizás en una primera medida vigilarlo. Suena exagerado pero, ¿Nos queda otra? Y nosotros como sociedad también tenemos un objetivo: Aprender a valorar lo que se expone, tomarle la importancia requerida, enseñarle a las próximas generaciones a disfrutar de estos legados que la historia nos deja y a valorarlos como tal. Y es que estos monumentos y esculturas públicas son sumamente importantes para la historia, para nuestra historia, porque nos identifican y nos hacen ser totalmente diferentes y únicos frente a las demás culturas. Y si nos descuidamos seguramente este tipo de manifestaciones artísticas nunca más las veamos o peor aún, quizás los artistas ni siquiera pensarán en dejarnos sus creaciones. A continuación analizaré otro tópico menos tratado y más complejo que nos define como sociedad.
¿Valoramos realmente nuestros orígenes? ¿Somos conscientes de que antes de esta nueva cultura que nos consume había otra? Hoy en día no es difícil darse cuenta de esto. Es impresionante como esta nueva cultura que se está formando en Chile está desplazando a la cultura que alguna vez se tuvo, se disfrutó y se valoró. Y partiré asegurando que la cultura que los mapuches y los pueblos aborígenes en Chile crearon, es igual y yo diría que mejor, que otras culturas como las egipcias y las greco-romanas, porque aquí, con la poca población existente fueron capaces de crear costumbres que hasta el día de hoy se mantienen y me refiero a esos magníficos collares, adornos y ropa fueron capaces de crear estos pueblos. ¿Pero los valoramos lo suficiente? No. Y es que hoy en día en Chile los museos que difunden esta información, son contados con los dedos de la mano. El chileno valora más lo del exterior que lo de su propio país, es cosa de ver la televisión, de los pocos reclames dedicados a las exposiciones todos pertenecen a exposiciones traídas desde el extranjero, ninguna de nuestro propio país, de nuestras propias costumbres.
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La gente se impresiona cuando ve exposiciones de artistas extranjeros y mira con indiferencia las exposiciones propias de nuestro país. La culpa por supuesto que no es de las culturas antiguas chilenas sino que de la gente que no las valora lo suficiente. Pero sería injusto culpar solamente a la sociedad, porque son varios los factores que influyen sobre ésta, y me refiero a, por ejemplo, los medios de comunicación que le dan más importancia a promocionar lo externo que lo interno simplemente por un tema monetario. Y eso es inconcebible, porque acostumbran también a la gente a valorar lo que a ellos les conviene valorar desplazando lo nuestro. Al igual que el tema que expuse anteriormente también hay ciertos objetivos que el pueblo y el Estado deben proponerse. El Estado tiene facultad y soberanía para actuar sobre los medios de comunicación, por lo tanto es su deber exigirle a éstos que ocupen parte de su tiempo a promocionar y promover la cultura propia de Chile, y esto se puede llevar a cabo de muchas maneras, por ejemplo, un programa radial semanal o crear reclames y avisos donde se anuncien las próximas exposiciones sobre nuestras antiguas costumbres y emitirlas en la TV, Radio y periódicos. Pero más importante aún: crear agresivas campañas publicitarias que fomenten la valoración de nuestra cultura. Por otra parte los chilenos debemos adoptar una posición más amigable con estas costumbres y añadirlas como parte de nuestras actuales costumbres.
Es importante para la historia la valoración de nuestras costumbres porque la definen y la hacen única y diferente a las demás, y si nos dejamos estar, culturas externas nos invadirán y cambiarán el rumbo de nuestra historia.