El amor en la literatura: El amor en la literatura Antología de poemas de amor
Definiendo el amor: Definiendo el amor Es hielo abrasador, es fuego helado,
es herida que duele y no se siente,
es un soñado bien, un mal presente,
es un breve descanso muy cansado;
es un descuido que nos da cuidado,
un cobarde con nombre de valiente,
un andar solitario entre la gente,
un amar, solamente ser amado;
es una libertad encarcelada,
que dura hasta el postrero parasismo;
enfermedad que crece si es curada.
Este es el niño Amor, este es su abismo.
¡Mirad cuál amistad tendrá con nada
el que en todo es contrario de sí mismo.
Francisco de Quevedo
Slide3: Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;
no hallar fuera del bien centro y reposo
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;
huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor suave,
olvidar el provecho, amar el daño,
creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño,
Esto es amor, quien lo probó lo sabe.
Lope de Vega
A …: A … No existe lazo ya; todo está roto;
plúgole al cielo así. ¡Bendito sea!
Amargo cáliz con placer agoto;
mi alma reposa al fin: nada desea.
Te amé, no te amo ya; piénsalo al menos;
¡nunca, si fuere error, la verdad mire!
Que tantos años de amargura llenos
Trague el olvido, el corazón respire!...
Gertrudis Gómez de Avellaneda
Por ti: Por ti Por ti,
me he convertido en delincuente
en un ratero,
en un amigo de lo ajeno
que será perseguido por todos,
incluyendo al policía de la esquina
al profesor de moral
y al prefecto de disciplina.
Por ti,
ayer en la tarde
me convertí en un ladrón
de flores
Jairo Aníbal Niño
Epigramas ( Ernesto Cardenal): Epigramas ( Ernesto Cardenal) Te doy, Claudia, estos versos, porque tú eres su dueña. Los he escrito sencillos para que tú los entiendas. Son para ti solamente, pero si a ti no te interesan, un día se divulgarán tal vez por toda Hispanoamérica Y si al amor que los dictó, tú también lo desprecias, otras soñarán con este amor que no fue para ellas. Y tal vez verás, Claudia, que estos poemas, (escritos para conquistarte a ti ) despiertan en otras parejas enamoradas que los lean los besos que en ti no despertó el poeta.
Epigramas ( Ernesto Cardenal): Epigramas ( Ernesto Cardenal) Yo he repartido papeletas clandestinas, gritado: VIVA LA LIBERTAD! En plena calle desafiando a los guardias armados. Yo participé en la rebelión de abril: pero palidezco cuando paso por tu casa y tu sola mirada me hace temblar.
Epigramas ( Ernesto Cardenal): Epigramas ( Ernesto Cardenal) Recibe estas rosas costarricenses, Myriam, con estos versos de amor: mis versos te recordarán que los rostros de las rosas se parecen al tuyo; las rosas te recordarán que hay que cortar el amor, y que tu rostro pasará como Grecia y Roma. Cuando no haya más amor ni rosas de Costa Rica recordarás, Myriam, esta triste canción.
Epigramas ( Ernesto Cardenal): Epigramas ( Ernesto Cardenal) Al perderte yo a ti tú y yo hemos perdido: yo porque tú eras lo que yo más amaba y tú porque yo era el que te amaba más. Pero de nosotros dos tú pierdes más que yo: porque yo podré amar a otras como te amaba a ti pero a ti no te amarán como te amaba yo.
¡Sí, todo con exceso…(Pedro Salinas): ¡Sí, todo con exceso…(Pedro Salinas) ¡Sí, todo con exceso
la luz, la vida, el mar!
Plural, todo plural,
luces, vidas y mares.
A subir, a ascender
de docenas a cientos,
de cientos a millar,
en una jubilosa
repetición sin fin
de tu amor, unidad.
Tablas, plumas y máquinas,
todo a multiplicar,
caricia por caricia,
abrazo por volcán.
Hay que cansar los números.
Que cuenten sin parar,
que se embriaguen cantando,
y que no sepan ya
cuál de ellos será el último:
¡qué vivir sin final!
Que un gran tropel de ceros
asalte nuestras dichas
esbeltas, al pasar,
y las lleve a su cima.
Que se rompan las cifras,
sin poder calcular
ni el tiempo ni los besos.
Y al otro lado ya
de cómputos, de sinos,
entregarnos a ciegas
-¡exceso qué penúltimo!-
a un gran fondo azaroso
que irresistiblemente
está
contándonos a gritos
fúlgidos de futuro.
Eso no es nada, aún
Buscaos bien, hay más.
No quiero que te vayas (Pedro Salinas): No quiero que te vayas (Pedro Salinas) No quiero que te vayas,
dolor, última forma
de amar. Me estoy sintiendo
vivir cuando me dueles,
no en ti, ni aquí, más lejos:
En la tierra, en el año
de donde vienes tú,
en el amor con ella
y todo lo que fue.
En esa realidad
hundida en la niega
a sí misma y se empeña
En que nunca ha existido Que sólo fue un pretexto mío para vivir.
Si tu no me quedaras
dolor, irrefutable
yo me lo creería;
pero me quedas tú.
Tu verdad me asegura
que nada fue mentira.
Y mientras yo te sienta,
tú me serás, dolor,
la prueba de otra vida
en que me dolías
La gran prueba, a lo lejos,
de que existió, que existe,
de que nunca me quiso,
De que aún lo estoy queriendo.