Slide 2:
i n f o r m a NIÑOS DE LA CALLE
MÉXICO En nuestras oficinas tenemos una galería muy especial. En ella esta una placa para cada uno de los niños que hemos atendido hasta la muerte. Con el propósito de construir una memoria, darle una voz al que no tiene voz, que su identidad y su historia, su paso por este mundo no quede en el olvido. Se nos mueren de sida, por accidentes en la calle, por sobredosis, por violencia callejera…, ningún menor de edad debería morir de esta manera. El ministerio de Niños de la Calle requiere de muchas personas que se mueven en diferentes áreas, tenemos personas que trabajan de tiempo completo y un buen número de voluntarios. Para trabajar en Niños de la Calle se debe tener un llamamiento a servir al Señor, un testimonio comprobado por sus pastores y una solicitud de trabajo. Hasta ahora nuestros siervos tienen un sueldo digno para poder vivir. La cantidad de voluntarios para atender todos los programas y actividades es muy importante. Nuestra misión es dignificar las condiciones de vida de niños, niñas y jóvenes de la calle o en riesgo de calle, de niños trabajadores y sus familias a fin de que logren su transformación integral en el contexto de su comunidad y en el marco de sus derechos. Nayara: Hablar de niños de la calle es hablar de nuestra historia personal, Raúl y yo nos involucramos en este proyecto cuando éramos novios y nuestros compañeros de ministerio y los niños de la calle fueron nuestros invitados especiales el día de nuestra boda. Hasta donde yo tengo conocimiento, todas las personas que hemos pasado por el Programa de Niños de la Calle hemos sido transformadas. Siempre hay un antes y un después para todos los que se involucran, en esta realidad, nunca vuelves a ser igual. Te transformas tú, se transforman los niños, se transforma tu entorno, la iglesia, la sociedad. He visto a niños salir de una oscuridad que les consumía a la luz que les ha devuelto la dignidad y la vida. Tengo compañeros de ministerio que ahora están más unidos que una familia para mí. Lo que ha hecho que este Programa sea diferente a otros, es la mano poderosa de Dios que siempre nos ha respaldado y ha tocado nuestras vidas incluyendo la de los niños y sus familias. Mano de sanidad, salvación y liberación que siempre llega mucho más allá de lo que llegan nuestros recursos.
Creo que una de las cosas que ha sido muy valiosa es que nunca hemos perdido la capacidad de seguir aprendiendo y este ministerio siempre se ha preocupado por reflexionar su experiencia, sistematizarla y reorientar su práctica. Sin casi proponérselo este Programa conforme sirve a los niños va dejando un legado del que mucha gente ahora se puede beneficiar . MANOS CON PROPÓSITO se ha interesado por el ministerio NIÑOS DE LA CALLE A.C. en México por tres motivos, el primero por ser un ministerio de atención a la infancia que vive en las calles de México, el segundo porque tenemos a dos de sus miembros fundadores entre nosotros, los pastores Raúl Armando de la O Catana y Nayara Flores Uribe, y el tercero por ser un ministerio en el que Ángeles Parejo, miembro de nuestra iglesia, también estará sirviendo en su labor misionera por México.
El texto ha sido extraído de una entrevista que será publicada en el próximo número de la revista Mar.
Gracias Raúl y Nayara. TESTIMONIO:
Pasar un día con la fundación niños de la calle te hace ver la vida de otra manera, sobre todo para gente como yo que nunca ha visto lo que es la pobreza. Ver a niños que deberían estar felices y sonrientes jugando a la pelota en la calle o saliendo del colegio con su maleta a cuestas en vez de pasearse solos por las calles drogados, mal alimentados y sucios.
La única relación que les da algo de cariño es su perro. Viven en casas abandonadas inundadas de basura. La gente pasa por su lado y ni siquiera los ven, son una piedra mas en las aceras, las autoridades no se quieren hacer cargo de ellos y los ignoran. Te hace tomar conciencia de que no todo el mundo esta tan bien como tu lo estas.
Nuestra responsabilidad como pueblo de Cristo es clamar por la gente que vive una situación así, cubrirlos en oración y luchar para que eso no siga pasando. Reír con los que ríen, pero también llorar con los que lloran.
Oremos: por los hermanos que dedican su tiempo, vida y dinero a causas como los niños de la calle. Dios ha puesto una pasión por esos niños y no es una tarea fácil, hace falta una unción especial de Dios para un ministerio así y mucho apoyo de los hermanos, tanto económico para seguir la obra como apoyo moral.
El reino de Dios no solo se predica sino también se vive. Benjamín Ramírez