Cuentos Salvadoreños

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Cuentos Salvadoreños Complejo educativo católico san francisco PAZ Y BIEN

Se ubica en el Río Sensunapán entre el limite municipal de Sonzacate y Sonsonate, se afirmaba que en tiempos pasados la poza llamada "Bululú" era encantada y se hablaba con insistencia que ahí aparecía un guacal de oro que contenía un paste lleno de brillantes y un jabón plateado. El que osaba cogerlo era burlado por el objeto aparecido, sumergiéndose para salir a flote en otro lugar de la poza, y si por desgracia lograba tomarlo, se hundía juntamente con el guacal para nunca más volver. También hay quien cuenta, que estos objetos, pertenecían a la Virgen de Candelaria (Patrona del Departamento),   que quien se acercaba para agarrarlo, ella los castigaba por su ambición, ahogándolos en la poza. Pero quien lo veía y no lo tocaba, sabiendo que no le pertenecía, ella lo colmaba de riquezas. :

Se ubica en el Río Sensunapán entre el limite municipal de Sonzacate y Sonsonate, se afirmaba que en tiempos pasados la poza llamada "Bululú" era encantada y se hablaba con insistencia que ahí aparecía un guacal de oro que contenía un paste lleno de brillantes y un jabón plateado. El que osaba cogerlo era burlado por el objeto aparecido, sumergiéndose para salir a flote en otro lugar de la poza, y si por desgracia lograba tomarlo, se hundía juntamente con el guacal para nunca más volver. También hay quien cuenta, que estos objetos, pertenecían a la Virgen de Candelaria (Patrona del Departamento),   que quien se acercaba para agarrarlo, ella los castigaba por su ambición, ahogándolos en la poza. Pero quien lo veía y no lo tocaba, sabiendo que no le pertenecía, ella lo colmaba de riquezas. La Poza de Bululu

  Una de las leyendas más conocidas es la que explica la manera en que llegó la Señora de Santa Ana a dicho lugar. Se dice "que unos indios llevaban esta imagen para Honduras y al pasar por Santa Ana ya era de noche y decidieron pernoctar en una gran Ceiba que estaba situada en la única plazoleta del lugar, llamado entonces Sihuatehuacán. Al amanecer quisieron levantar la imagen para seguir su camino, pero ésta se les puso muy pesada y fue imposible moverla, de manera que decidieron dejarla en ese sitio". Allí se levantó después una ermita y posteriormente una iglesia. Otra de las leyendas sobre la Señora de Santa Ana: "Durante la Revolución de los 44", una de las batallas más importantes celebrada en el cerro Techan, los soldados se encontraban desesperados, casi sin armas, y el bando contrario estaba muy cerca. De repente, vieron llegar a una señora extraña, alta, hermosa que llevaba un bulto en su delantal y un cántaro de agua. Les empezó a dar de beber agua. Después supieron que había sido la señora Santa Ana quien los libró en esa batalla. :

Una de las leyendas más conocidas es la que explica la manera en que llegó la Señora de Santa Ana a dicho lugar. Se dice "que unos indios llevaban esta imagen para Honduras y al pasar por Santa Ana ya era de noche y decidieron pernoctar en una gran Ceiba que estaba situada en la única plazoleta del lugar, llamado entonces Sihuatehuacán . Al amanecer quisieron levantar la imagen para seguir su camino, pero ésta se les puso muy pesada y fue imposible moverla, de manera que decidieron dejarla en ese sitio". Allí se levantó después una ermita y posteriormente una iglesia. Otra de las leyendas sobre la Señora de Santa Ana: "Durante la Revolución de los 44", una de las batallas más importantes celebrada en el cerro Techan, los soldados se encontraban desesperados, casi sin armas, y el bando contrario estaba muy cerca. De repente, vieron llegar a una señora extraña, alta, hermosa que llevaba un bulto en su delantal y un cántaro de agua. Les empezó a dar de beber agua. Después supieron que había sido la señora Santa Ana quien los libró en esa batalla. Nuestra Señora de Santa Ana

Hijo de la Sihuanaba, "El Cipitío" es un personaje muy conocido en las leyendas salvadoreñas, se trata de un niño pequeño y barrigón que nunca creció. El Cipitío se alimenta de guineos y de la ceniza que queda en las cocinas de leña de las viviendas rurales, utiliza un sombrero muy grande que se mueve al compás de su caminar, se aparece por las noches como un espíritu burlón haciendo bromas, riendo y bailando alrededor de su victima. Se cuenta que el Cipitío arroja piedritas a las muchachas bonitas que van solas a lavar ropa en las pozas de los ríos. Este personaje de la mitología salvadoreña llamado originalmente "Cipit", y en la actualidad "Cipitío" o "Cipitillo", nació de la relación que tuvo su madre Sihuehuet (Mujer hermosa) con el Dios Lucero de la Mañana, traicionando infielmente al Dios Sol. Es por eso que el dios, Tlaloc condenó tanto a la madre como al hijo. A la madre la condenó a ser una mujer errante y al niño a nunca crecer, y conservarse por siempre en la edad de diez años. Cipit es hijo de un dios, pero su aspecto es el de un niño de bajas condiciones sociales y económicas, con una deformación en los pies, teniéndolos al revés, enorme barriga y con el poder de desaparecer y aparecer en otro lugar. El Cipitío, aunque inofensivo, es hostigoso. Generalmente hace bromas con las cuales se burla de las personas, carcajeándose sonoramente. De igual manera, se ha escuchado mencionar en la lengua salvadoreña que cuando una chica es objeto de su hostigamiento, la solución para alejarlo es comer en el baño, frente a la taza de un inodoro; esto debido a que se cree que él siente asco fácilmente con los malos hábitos de las personas, en este caso las mujeres, por eso se supone que esta es la solución más efectiva cuando una mujer está siendo objeto de sus hostigamientos. El Cipitío es un ser propio del folklore salvadoreño. La leyenda ha evolucionado de generación en generación, adaptando muchos de los elementos de la misma para no perder vigencia; aunque en el fondo, conserva la esencia ancestral. El nombre viene del nahuat "Cipit", que significa "Niño", de donde se deforma la palabra "Cipote" utilizada para nombrar a los infantes en El Salvador. :

Hijo de la Sihuanaba , "El Cipitío " es un personaje muy conocido en las leyendas salvadoreñas, se trata de un niño pequeño y barrigón que nunca creció. El Cipitío se alimenta de guineos y de la ceniza que queda en las cocinas de leña de las viviendas rurales, utiliza un sombrero muy grande que se mueve al compás de su caminar, se aparece por las noches como un espíritu burlón haciendo bromas, riendo y bailando alrededor de su victima. Se cuenta que el Cipitío arroja piedritas a las muchachas bonitas que van solas a lavar ropa en las pozas de los ríos. Este personaje de la mitología salvadoreña llamado originalmente " Cipit ", y en la actualidad " Cipitío " o " Cipitillo ", nació de la relación que tuvo su madre Sihuehuet (Mujer hermosa) con el Dios Lucero de la Mañana, traicionando infielmente al Dios Sol. Es por eso que el dios, Tlaloc condenó tanto a la madre como al hijo. A la madre la condenó a ser una mujer errante y al niño a nunca crecer, y conservarse por siempre en la edad de diez años. Cipit es hijo de un dios, pero su aspecto es el de un niño de bajas condiciones sociales y económicas, con una deformación en los pies, teniéndolos al revés, enorme barriga y con el poder de desaparecer y aparecer en otro lugar. El Cipitío , aunque inofensivo, es hostigoso. Generalmente hace bromas con las cuales se burla de las personas, carcajeándose sonoramente. De igual manera, se ha escuchado mencionar en la lengua salvadoreña que cuando una chica es objeto de su hostigamiento, la solución para alejarlo es comer en el baño, frente a la taza de un inodoro; esto debido a que se cree que él siente asco fácilmente con los malos hábitos de las personas, en este caso las mujeres, por eso se supone que esta es la solución más efectiva cuando una mujer está siendo objeto de sus hostigamientos. El Cipitío es un ser propio del folklore salvadoreño. La leyenda ha evolucionado de generación en generación, adaptando muchos de los elementos de la misma para no perder vigencia; aunque en el fondo, conserva la esencia ancestral. El nombre viene del nahuat " Cipit ", que significa "Niño", de donde se deforma la palabra " Cipote " utilizada para nombrar a los infantes en El Salvador. El Cipitío

La Carreta Chillona O Carreta Bruja Cuentan que desde hace mucho tiempo y hasta la fecha todos los viernes por las noches, en algunos pueblos de El Salvador, al filo de la media noche se escucha el sonar de una carreta que comienza en lo profundo de los llanos y se acerca lentamente, se puede escuchar claramente el chirrido de las ruedas al rozar con los ejes con resequedad de grasa. Hay muchas historias de la carreta bruja, he os contaré hoy la experiencia de Majin un señor que avanzada edad que vivía cuando era joven en un pueblito del norte de El Salvador, sucede que una noche que el venía de visitar unos parientes en la noche, era casi media noche pero él ya estaba acostumbrado a caminar por aquellos caminos oscuros, solo con la luz de la luna. A Majin ya nada le asustaba, se había topado con el Cipitio, la Siguanaba y en ocasiones le acompañaba el Cadejo, pero esa noche ni Palomo su perro guardián iba con él. De repente faltando unos 2 kilómetros para llegar a su pueblo sintió el ruido de una carreta que se acercaba, de repente pensó, será don Concho que viene noche de traer zacate, o será que se les había arruinado, en fin muchas ideas pasaron por su cabeza. Cada vez aquel ruido se hacia mas cercano y estrepitoso, para eso Majin estaba por llegar al pueblo, solo le faltaba pasar junto al cementerio, siempre sentía escalofríos al pasar por ese lugar, así que solo se persinó y siguió su camino, al lograr pasar la carreta estaba casi a sus espaldas, cuando sintió una corriente de frio helado que recorrió toda su espalda. :

La Carreta Chillona O Carreta Bruja Cuentan que desde hace mucho tiempo y hasta la fecha todos los viernes por las noches, en algunos pueblos de El Salvador, al filo de la media noche se escucha el sonar de una carreta que comienza en lo profundo de los llanos y se acerca lentamente, se puede escuchar claramente el chirrido de las ruedas al rozar con los ejes con resequedad de grasa. Hay muchas historias de la carreta bruja, he os contaré hoy la experiencia de Majin un señor que avanzada edad que vivía cuando era joven en un pueblito del norte de El Salvador, sucede que una noche que el venía de visitar unos parientes en la noche, era casi media noche pero él ya estaba acostumbrado a caminar por aquellos caminos oscuros, solo con la luz de la luna. A Majin ya nada le asustaba, se había topado con el Cipitio , la Siguanaba y en ocasiones le acompañaba el Cadejo, pero esa noche ni Palomo su perro guardián iba con él. De repente faltando unos 2 kilómetros para llegar a su pueblo sintió el ruido de una carreta que se acercaba, de repente pensó, será don Concho que viene noche de traer zacate, o será que se les había arruinado, en fin muchas ideas pasaron por su cabeza. Cada vez aquel ruido se hacia mas cercano y estrepitoso, para eso Majin estaba por llegar al pueblo, solo le faltaba pasar junto al cementerio, siempre sentía escalofríos al pasar por ese lugar, así que solo se persinó y siguió su camino, al lograr pasar la carreta estaba casi a sus espaldas, cuando sintió una corriente de frio helado que recorrió toda su espalda.

Lo que más le encrespó el cabello fue cuando las gallinas comenzaron con su característico chillar de miedo, los perros salieron espantados asustados, eso infundió mas miedo, él sabia que la carreta no era nada bueno, así que se pensino y medio se brincó un alambrado y se refugió detrás de unos piñales cuando sintió que la carreta esta casi en frente, rezo oraciones. En ese momento se iba apareciendo un bulto, que al ver más de cerca pudo ver la figura de una carreta desquebrajada que avanzaba lentamente, además no tenía bueyes, y en la punta de sus trinquetes llevaba calaveras, en su interior yacían cuerpos de personas, a las cuales no reconoció, y tras ella avanzaban seres con la cabeza de zacate, pasó frente a él y se alejó, Majin no se acuerda como llegó a su casa, solo que paso 3 días con fiebre, desde ese día ya no se deja agarrar más de la noche y peor si es viernes. * Esta es una de las muchas historias, muchos dicen que la carreta pasaba por los pueblos llevándose el alma de las personas malas y otros dicen que esta leyenda comienza cuando un hombre fue ganado por el diablo y obligaba a sus bueyes a entrar a una iglesia, pero los bueyes se resistían y no lo hicieron, sino que reventaron sus coyundas y escaparon, la carreta rodo sin bueye cuesta bajo lo raro es que nunca la encontraron, pero la carreta siempre recorre las calles de pueblos y ciudades solitarias en busca de almas malas. Comentario Personal: Otra de las leyendas mas conocidas, a pesar q no conozco a nadie q haya escuchado los chillidos de la carreta durante mi juventud mis padres me decían q no me quedara en la calle muy avanzada la noche perq se me podía aparecer la carreta. :

Lo que más le encrespó el cabello fue cuando las gallinas comenzaron con su característico chillar de miedo, los perros salieron espantados asustados, eso infundió mas miedo, él sabia que la carreta no era nada bueno, así que se pensino y medio se brincó un alambrado y se refugió detrás de unos piñales cuando sintió que la carreta esta casi en frente, rezo oraciones. En ese momento se iba apareciendo un bulto, que al ver más de cerca pudo ver la figura de una carreta desquebrajada que avanzaba lentamente, además no tenía bueyes, y en la punta de sus trinquetes llevaba calaveras, en su interior yacían cuerpos de personas, a las cuales no reconoció, y tras ella avanzaban seres con la cabeza de zacate, pasó frente a él y se alejó, Majin no se acuerda como llegó a su casa, solo que paso 3 días con fiebre, desde ese día ya no se deja agarrar más de la noche y peor si es viernes. * Esta es una de las muchas historias, muchos dicen que la carreta pasaba por los pueblos llevándose el alma de las personas malas y otros dicen que esta leyenda comienza cuando un hombre fue ganado por el diablo y obligaba a sus bueyes a entrar a una iglesia, pero los bueyes se resistían y no lo hicieron, sino que reventaron sus coyundas y escaparon, la carreta rodo sin bueye cuesta bajo lo raro es que nunca la encontraron, pero la carreta siempre recorre las calles de pueblos y ciudades solitarias en busca de almas malas. Comentario Personal: Otra de las leyendas mas conocidas, a pesar q no conozco a nadie q haya escuchado los chillidos de la carreta durante mi juventud mis padres me decían q no me quedara en la calle muy avanzada la noche perq se me podía aparecer la carreta.

El cuento de los caramelos embarcados en un bote y el cipotío tiburón SALVADOR  SALAZAR  ARRUÉ Salvadoreño Tablita llegó a la tienda y le dijo a la tiendera: "Mire: por qué han metido tanto caramelo bonito en ese bote." Y la tiendera quera bien bilis hizo "¡Hm!" y diaydijo: "¡Para que ai estén guardaos y para que nadie los tiente!" y se sacudió un curuncoque se había pasado del saco dia zúcar y dio unos pasos chancletudos y dijo: "¡Te vacastigar tu mama, porque va decir que quiandás haciendo en el vecindario!" Y era quetenía ganas de que se juera y no se jué sino que le dijo: "El... pero como aquí no es vecindario sino que tienda, vaya!" "Sí, siés tienda pero no tenes pisto para comprar nada, asiés que de nada sirve que testes aquí" le dijo dando pasitos la tiendera que tenía un lunar de carne, en el cachete. "Sí tengo" le dijo Tablita. "¿Entonces por qué no compras?" le dijo la tiendera quera algo sorda. "Porque taba esperando a ver si me regalaba unos"... le dijo. "Pero como no te puedo regalar" le dijo la tiendera. "A pué, como no me puede regalar, sólo por eso no le compro" le dijo Tablita y se jué chiflando y sacabuche. :

El cuento de los caramelos embarcados en un bote y el cipotío tiburón SALVADOR  SALAZAR  ARRUÉ Salvadoreño Tablita llegó a la tienda y le dijo a la tiendera : "Mire: por qué han metido tanto caramelo bonito en ese bote." Y la tiendera quera bien bilis hizo "¡Hm!" y diaydijo : "¡Para que ai estén guardaos y para que nadie los tiente!" y se sacudió un curuncoque se había pasado del saco dia zúcar y dio unos pasos chancletudos y dijo: "¡Te vacastigar tu mama, porque va decir que quiandás haciendo en el vecindario!" Y era quetenía ganas de que se juera y no se jué sino que le dijo: "El... pero como aquí no es vecindario sino que tienda, vaya!" "Sí, siés tienda pero no tenes pisto para comprar nada, asiés que de nada sirve que testes aquí" le dijo dando pasitos la tiendera que tenía un lunar de carne, en el cachete. "Sí tengo" le dijo Tablita. "¿Entonces por qué no compras?" le dijo la tiendera quera algo sorda. "Porque taba esperando a ver si me regalaba unos"... le dijo. "Pero como no te puedo regalar" le dijo la tiendera . "A pué, como no me puede regalar, sólo por eso no le compro" le dijo Tablita y se jué chiflando y sacabuche.

Edgar Iván Hernández, cuentista salvadoreño. Cojutepeque, 1965 Nací en la periferia de la gran ciudad pero a mí no me importaba eso, porque mi infancia fue feliz, entre mis hermanos, mi madre y mi padre, allá en la vieja Acolhuatán. Teníamos perros y caballos. Éramos tres hermanos de mamá y tres de papá. El mayor era hijo de papá y nos quería mucho. Yo era el menor de mamá. A todos nos asignaron un oficio: el barbero, el albañil, la planeadora, el zapatero, el ordenanza y la tortillera. Los hermanos mayores decidieron ayudarnos para que los menores estudiáramos; por eso asistí a la escuela Joaquín Rodezno donde salí con primeros lugares hasta el Bachillerato, después ingresé a la universidad y en el primer año trabajé en un laboratorio donde hallé al genio que transformó mi vida. Encontré en las bodegas de aquel recinto, todos los elementos para fabricar el vino de la eterna juventud, eche manos del elemento etílico y otros aditivos, fabriqué un licor que no provocaba resaca ni daba mal aliento. Mi futuro esta asegurado, la vida me sonría, mi genialidad aumentaba, hasta que una noche enfermé y me incapacité prolongadamente. Perdí mi trabajo, pero di gracias a Dios por ello. Porque el vino de la eterna juventud fue el culpable, había consumido todo mi tiempo, mi energía y mi genio, poco a poco comenzó a matarme. Enfermo y sin trabajo, regresé a la casa de mamá después de siete años de ausencia; ella me salió a recibir muy triste, y llorando me dijo: ¿Por que volviste? Para nosotros hace siete años moriste intoxicado en los laboratorios donde trabajabas y autorizamos que tu cuerpo fuera donado a la Universidad para efectos de estudios como lo habías pedido y tramitado previamente. :

Edgar Iván Hernández, cuentista salvadoreño. Cojutepeque, 1965 Nací en la periferia de la gran ciudad pero a mí no me importaba eso, porque mi infancia fue feliz, entre mis hermanos, mi madre y mi padre, allá en la vieja Acolhuatán . Teníamos perros y caballos. Éramos tres hermanos de mamá y tres de papá. El mayor era hijo de papá y nos quería mucho. Yo era el menor de mamá. A todos nos asignaron un oficio: el barbero, el albañil, la planeadora, el zapatero, el ordenanza y la tortillera. Los hermanos mayores decidieron ayudarnos para que los menores estudiáramos; por eso asistí a la escuela Joaquín Rodezno donde salí con primeros lugares hasta el Bachillerato, después ingresé a la universidad y en el primer año trabajé en un laboratorio donde hallé al genio que transformó mi vida. Encontré en las bodegas de aquel recinto, todos los elementos para fabricar el vino de la eterna juventud, eche manos del elemento etílico y otros aditivos, fabriqué un licor que no provocaba resaca ni daba mal aliento. Mi futuro esta asegurado, la vida me sonría, mi genialidad aumentaba, hasta que una noche enfermé y me incapacité prolongadamente. Perdí mi trabajo, pero di gracias a Dios por ello. Porque el vino de la eterna juventud fue el culpable, había consumido todo mi tiempo, mi energía y mi genio, poco a poco comenzó a matarme. Enfermo y sin trabajo, regresé a la casa de mamá después de siete años de ausencia; ella me salió a recibir muy triste, y llorando me dijo: ¿Por que volviste? Para nosotros hace siete años moriste intoxicado en los laboratorios donde trabajabas y autorizamos que tu cuerpo fuera donado a la Universidad para efectos de estudios como lo habías pedido y tramitado previamente. El genio y el olvido

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